sábado, 24 de mayo de 2014

ASPECTO ECONOMICO LATINOAMERICANO

La economía latinoamericana es una economía diversa, y así mismo inestable, en lo referente a políticas monetarias en los países de la región. Dentro de la economía Latinoamericana hay 3 tipos de Sistemas económicos los cuales son:
Los netamente Capitalistas: Colombia, México, Panamá, Chile, Perú. Proteccionistas:  Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Costa Rica,Economías Cerradas: Cuba, Venezuela, Nicaragua.

Se encuentra en Latinoamérica las economías de mayor tamaño las cuales son. Brasil, Seguida por México, Argentina y Colombia. Pero las economías más desarrolladas en términos de PIB per cápita son Chile, Argentina y Uruguay.
Hasta los años 90 México ocupaba el primer lugar como economía de mayor tamaño en Latinoamérica puesto que está en una zona territorial bien ubicada al tener  a la más grande economía del mundo EE.UU. Pero nos damos cuenta que en el nuevo siglo otras economías han venido despertando como es el caso de Brasil que es la economías más importante de Latinoamérica en este momento, y está situada  dentro de las diez economías más importantes del planeta, sabemos que Brasil tiene una de las más grandes reservas naturales del mundo que esto puede traer riquezas extraordinarias a un país, cabe anotar que los recursos se deben cuidar al máximo ya que estos recursos no se volverán a recuperar.

Economías como la chilena que se destaca por tener la mejor innovación de Latinoamérica y dando lugar a negocios no solo en nuestro continente sino que ha incursionado en mercados de otros continentes y así mismo compra de empresas lo han convertido hoy en día como una de las economías más dinámicas y desarrolladas de Latinoamérica, La economía latinoamericana durante el siglo pasado era una economía selectiva de mercados y eran siempre los mismos, EE.UU,  países de la región o países vecinos ,pero  con los problemas políticos que se han generado entre los mismos, y la innovación, estrategias que ha exigido el mercado, y la necesidad que se tiene para que las economías latinoamericanas crezcan y se desarrollen, por tal motivo Latinoamérica se ha lanzado a la conquista de mercados los cuales nunca se habían ocupado, como mercados Europeos  permitiendo acceder a estos con tratados de libre comercio, en bloques comerciales , mercados asiáticos que han se han desarrollado  de una manera muy rápida como lo son China, India, Corea entre otros. Cabe notar que la competencia que tenemos con estos países industrializados es notoria. Pero esto permite que en Latinoamérica se estén implementando mecanismos para que los productos bienes y servicios  latinoamericanos lleguen a ser tan competitivos como los mercados que son netamente competitivos.

También países de todo el mundo han puesto los ojos en Latinoamérica para inversión extranjera que ha proporcionado una mayor llegada de inversión a Latinoamérica, Cabe anotar que en los años 90 Latinoamérica no lo veía pero hoy en día vemos que economías como la chilena la peruana y la colombiana en las cuales se han vuelto muy vistas a los ojos de los inversionistas. La mexicana y la brasileña han sido las más importantes de inversión extranjera.

Aun la salida de inversión extrajera latinoamericana se ha duplicado del 2007 al 2012.

LATINOAMERICA 1980

La crisis de la deuda latinoamericana fue una crisis financiera que ocurrió a inicios de los años 80 (y en algunos países desde los años 70), a menudo conocida como la "década perdida de América Latina", cuando los países latinoamericanos alcanzaron un punto en donde su deuda externa excedió su poder adquisitivo y no eran capaces de pagar los compromisos adquiridos.
Cuando la economía mundial entró en recesión en los años 70 y 80 y los precios del petróleo se dispararon, se creó un punto muerto para la mayoría de los países de la región. Los países en vías de desarrollo también se encontraron en una desesperada crisis de liquidez. Los países exportadores de petróleo -abundantes en dinero luego de las alzas en el precio de dicha materia prima en 1973 y 1974- invirtieron su dinero en bancos internacionales, que "reciclaron" la mayor parte del capital en forma de préstamos a los gobiernos latinoamericanos. Dado que las tasas de interés aumentaron en los Estados Unidos y en Europa en 1979, los pagos de deudas también aumentaron, por lo que fue más difícil para los países pagar las deudas contraídas. El deterioro del tipo de cambio con el dólar estadounidense significó que los gobiernos latinoamericanos terminaran debiendo enormes cantidades de sus monedas nacionales, por lo que se perdió el poder adquisitivo. La contracción del comercio mundial en 1981 hizo que los precios de las materias primas (la mayor exportación de América Latina) cayeran.

Mientras la peligrosa acumulación de deuda externa se produjo durante varios años, la crisis de la deuda comenzó cuando los mercados internacionales de capitales se dieron cuenta de que América Latina no sería capaz de pagar sus préstamos. Esto ocurrió en agosto de 1982, cuando el secretario de Hacienda de México, Jesús Silva-Herzog Flores, afirmó que el país ya no sería capaz de pagar su deuda. México declaró que no podía cumplir con las fechas de vencimiento de los pagos, y anunció unilateralmente una moratoria de 90 días, también solicitó una renegociación de los plazos de pago y nuevos préstamos con el fin de cumplir sus obligaciones previas.
Los bancos tuvieron que reestructurar de alguna forma las deudas para evitar el pánico financiero; esto usualmente involucró nuevos préstamos con condiciones muy estrictas, así como la exigencia de que los países deudores aceptaran la intervención del FMI

La crisis de deuda de 1982 fue la más seria en la historia de América Latina. Los ingresos se desplomaron; el crecimiento económico se estancó; debido a la necesidad de reducir las importaciones, el desempleo aumentó a niveles alarmantes; y la inflación redujo el poder adquisitivo de las clases medias. En respuesta a la crisis la mayoría de las naciones debieron abandonar sus modelos económicos de industrialización por sustitución de importaciones y adoptaron una estrategia de crecimiento orientada por las exportaciones, estrategia fomentada por el Fondo Monetario Internacional, aunque hubo excepciones como Chile o Costa Rica que adoptaron estrategias reformistas. Un proceso masivo de fuga de capitales, particularmente a los Estados Unidos, produjo una depreciación de las tasas de cambio, aumentando el tipo de interés real. La tasa de crecimiento real del PIB (Producto Interno Bruto) para la región fue de sólo 2,3% entre 1980 y 1985. Entre 1982 y 1985, América Latina pagó 108 mil millones de dólares

Es necesario subrayar, dentro de las principales características económicas de América Latina luego de 1980, que la crisis que comenzó a principios de esa década estableció un período particularmente complejo en las economías de la región que requirió la aplicación de ajustes macroeconómicos. La mayoría de los países latinoamericanos se vio forzada a llevar a cabo dichos ajustes con el propósito de crear mayor estabilidad macroeconómica, lo que a su vez permitiría una mejor inserción en el mercado internacional y un crecimiento económico sostenible. Los cambios del ajuste hicieron énfasis en la política económica, en los compromisos de los gobiernos a mantener la continuidad de los programas de reforma y al hecho de que muchos de los cambios en varias naciones dependieron al final de la mejora en las condiciones económicas internacionales.
El factor más visible de la crisis, dentro de las condiciones domésticas de las naciones, fue la deuda externa. Entre 1978 y 1981, la región cosechó los beneficios de una mejora en los términos de intercambio del mercado internacional para sus exportaciones y de una generosa dotación de créditos internacionales especialmente por parte del sector privado. Estas condiciones posibilitaron que la región implementara políticas económicas expansivas, las cuales a su vez hicieron que 11 países latinoamericanos mantuvieran tasas de crecimiento económico por arriba de 4 por ciento (véase Tabla 3). En la mayoría de los casos, empero, estos logros se vieron acompañados de un excesivo déficit en las balanzas de pagos. Como resultado de ello, 15 países llegaron a tener un déficit en las cuentas corrientes que sobrepasaban el 4 por ciento de su PIB y, en 10 de esos casos, el déficit llegó a estar sobre el 5 por ciento del PIB hasta 1990. Entre sus repercusiones se registró una importante reducción en el PIB per cápita y el consumo interno. El coeficiente de inversión en la región cayó de manera constante, alcanzando sus mínimos niveles en 1987. A partir de este año este indicador ha experimentado una lenta recuperación, hasta alcanzar un 22 por ciento del PIB para 1989. No obstante, este último nivel ha mejorado, encontrándose por debajo de las cifras que se tenían a principios de los ochentas.

La naturaleza extraordinaria de los problemas regionales de los ochenta se reflejó de manera simultánea y sostenida en un descenso de los indicadores económicos y sociales de América Latina. Se tuvo un decaimiento significativo en términos de producción, es decir, un severo descenso en las tasas de crecimiento. La situación del empleo se vio afectada significativamente y los salarios reales declinaron en la medida que la inflación aumentaba y los problemas de la economía internacional se profundizaban.

LATINOAMERICA 1930 -1960

América Latina sufrió muchos cambios entre los años 1930 y 1960 para empezar sufrió una época dictatorial muy tajante por la que posteriormente hubo una gran crisis económica. Posteriormente surgieron muchas corrientes populistas en contra de gobiernos que abusaban de su poder, entre ellas el populismo. Años más tarde América Latina se vio afectada por la etapa posterior a la revolución cubana.
En conclusión este fue uno de los períodos más complejos de la historia contemporánea de América Latina, pues se trata de años en los que las crisis económicas, las guerras mundiales y una serie de acontecimientos internacionales de enorme importancia histórica, afectaron con profundidad y amplitud a las sociedades latinoamericanas.
Los años 1930-1960 pueden ser considerados años transicionales entre el viejo modelo agro exportador y el modelo desarrollista que se anuncia con la sustitución de importaciones

El período que estudiamos exhibe un robusto abanico de dictaduras diseñadas, sostenidas y reproducidas por los políticos, los generales y los tecnócratas del Gobierno de los Estados Unidos, que arribaron a la triste conclusión de que América Latina les pertenecía, y que, por ello, era requisito indispensable escogerle el camino indicado para alejarla de conflictos posibles con Washington. En esta ciudad pensaron, entonces, que los mejores aliados para lograr tal propósito eran los dictadores latinoamericanos. La inestabilidad económica que va aparejada a la mayor parte de los regímenes dictatoriales que surgen después de la Primera Guerra Mundial en Latinoamérica, encontró en la Gran Depresión de los años treinta, el contexto ideal para cristalizar los proyectos represivos que traían una trayectoria bastante errática desde finales del siglo XIX, debido, posiblemente, a lo que algunos consideraban los delirios liberales de un sector de las oligarquías vinculados con los mercados internacionales.
Existe un diccionario de política que define al populismo de la siguiente manera: “Término que se aplica generalmente a los movimientos políticos basados en la defensa de los intereses y aspiraciones primarios de las masas populares y que se caracterizan por su oposición a la democracia formal y su ataque a las elites de la sociedad y a los extranjeros. Se apoya en los movimientos de grandes masas y utiliza la iniciativa popular y la consulta directa, fácilmente manipulables por el poder. Puede considerarse como una forma extrema de democracia, en la que aparecen elementos fascistas y cuyo discurso político se caracteriza por su extrema simplicidad y por la tendencia demagógica del líder. El populismo es un fenómeno que apareció como consecuencia de la modernización económica del campo y la movilización política de las masas”.

Por todo esto es posible sostener que el populismo latinoamericano fue en realidad la primera víctima propiciatoria del imperialismo de Guerra Fría, en momentos en que los desplantes autoritarios del líder populista, reducían los márgenes de negociación factible con los viejos sectores de las élites agro exportadoras. Éstas, a su vez, mientras manifestaban abiertamente su repugnancia de acercarse a los campesinos, a los trabajadores, o a los habitantes marginales de las ciudades, con supina displicencia aceptaban el intervencionismo norteamericano como salvador y redentor de la cuota de poder de que habían sido despojadas.
Tal fue el caso de Guatemala, Bolivia, Ecuador, Colombia, y otros países donde el capital extranjero había logrado armar una alianza de clase realmente agresiva, que bloquearía cualquier intento procedente de las fracciones industriales nacionalistas, del movimiento obrero y campesino, así como de los militares independentistas que buscaban una nueva forma de capitalismo, tal vez más atemperado y con mayor capacidad inclusiva. Sin embargo, como lo demostraría el neoliberalismo, dicho sueño utópico, a pesar de contar con un apoyo masivo importante, y de beneficios electorales sin precedentes, no tenía ningún sentido, pues las burguesías transnacionales, contra todo prurito nacionalista, defenderían sus ganancias a cualquier costo político, ideológico y militar. En América Latina, esos son los años en que la industrialización, la migración, la urbanización y el crecimiento económico tuvieron efectos decisivos sobre el comportamiento de las masas de trabajadores, campesinos y burócratas que hacían un ingreso irreversible en el desarrollo histórico de estos países.
No sólo se modificaron a fondo los patrones de consumo, y de crecimiento (el cual entre 1913 y 1980 experimentó una subida constante, y pudo haber alcanzado tasas del 6% anual entre 1950 y 1980), sino que también las costumbres de la vida cotidiana, la cultura política y las convicciones ideológicas y culturales de amplios sectores de la población experimentaron una transformación sustancial. Entre 1940 y 1960, el porcentaje de habitantes latinoamericanos en las zonas urbanas aumentó del 33% al 44%.

CONCLUSIÓN
Latinoamérica 1930/1960: estado y populismo en América latina. La depresión económica de 1929 causo gran impacto en América latina. La economía latina americana reorienta su modelo y estrategias económicas afianzando el modelo exportador o desarrollando procesos de industrialización, sustituida con un fuerte apoyo del estado.
Los golpes del estado fueron la respuesta política inmediata a la crisis económica, sin embargo el sistema dio paso a un diseño político basado fundamentalmente en el esquema populista y multiclasista. Surgen nuevos sectores políticos ligados a la estructura del poder.